Con 11 años, fabricó tensores para tapabocas y los donó a personal sanitario

Mateo Frascheri buscó una solución para que el elástico del tapabocas no le lastimara las orejas; así creó una pieza impresa en 3D que compartió con los profesionales

fsew

A los 7 años, Mateo Frascheri iba al taller de su padre, llevaba sus autitos motorizados y los desarmaba y volvía a armar. Así nació su interés por la electrónica y hoy, a los 11 años, tiene claro que quiere estudiar Ingeniería en Mecatrónica ˗disciplina que integra la mecánica, la electrónica, la informática y la robótica˗ en la UTEC.

Su tiempo libre se lo dedica a su empresa: Matthew Prints (con cuentas en Facebook e Instagram). Imprime productos como identificadores para mascotas o cortadores de galletitas con la impresora 3D que tiene en su casa hace un año y que le regaló su madre. “Tengo unos 15 pedidos por día”, dijo a El País. Y agregó: “Me va bien; me gusta mucho”.
 
Cuando empezó a usar tapabocas por la pandemia por el nuevo coronavirus, se dio cuenta que el elástico le producía cortes en las orejas. Entonces buscó alguna solución en internet. Llegó a unos planos para fabricar unos tensores que sirven para evitar esas molestias. Y, ante el aumento de casos en Fray Bentos, su ciudad, decidió crear 50 tensores para donarlos a la Dirección departamental de Salud para que los médicos y el personal de enfermería puedan recurrir a ellos durante su jornada de trabajo.

Su uso es sencillo: el elástico del tapabocas se engancha al tensor y este se coloca en la nuca para que no haya fricción detrás de las orejas.

Mateo contó a El País que puede fabricar cinco por cada impresión y que, en total, la máquina funcionó durante 30 horas para completar la partida de 50 tensores.

De la Dirección de Salud aceptaron con gusto su donación y quedaron en comunicación por si se necesitan más en el corto plazo. La primera vez que el futuro ingeniero utilizó una impresora 3D fue gracias a un tutor de la UTEC con el que había establecido contacto para aprender a usar un kit de robótica que se ganó en un concurso de programación organizado por la institución y del que participó el creador de las placas y código abierto Arduino, David Cuartielles. Mateo obtuvo el premio con Rbot, un robot pensado para competir en batallas de sumo.
 
Antes ya había tenido un kit más sencillo que le había traído Papá Noel hace dos navidades. “Con una impresora 3D podés hacer lo que te imagines”, señaló. A los 10 años, su mamá le regaló la suya.


 

banner movil



BANNER WEB AMBOS

Te puede interesar