EL POLIFACÉTICO ARTISTA HUGO BAGNERA TENDRÁ SU HOMENAJE EN LAS FIESTAS PATRONALES

LOCALES 04 de octubre de 2021
El Museo de Pilar recordará a 3 populares personajes este fin de semana. Uno de ellos es Hugo "El Gaucho" Bagnera quien fuera peluquero, payador, mago y dueño de su propio circo Capitol con el que recorrió las provincias de Santa Fe y Córdoba.

GAUCHO

Como más de un lector ya lo sabe, nos apasionan las historias nuestras, de nuestro pueblo, de nuestra región. Esas que hasta el día de hoy siguen sorprendiendo a propios y extraños. Y qué mejor entonces, que buscar la vida de un tipo, que tuvo miles de historias vividas por contar, por cantar y por payar. 

Hablamos de Hugo el Gaucho Bagnera, artista de cepa. Circense, actor, escritor y payador nacional. Llevó su arte no sólo a Pilar y el departamento Las Colonias, sino a gran parte de la provincia de Santa Fe y Córdoba. Los pilarenses, también lo conocieron como uno de los peluqueros del pueblo, uno muy especial, que podía "pelar" viola y sentarse horas a tocar alguna que otra milonga de por medio. 
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Pero quien mejor que él mismo, para contar algo sobre su vida artística, tomen asiento, que empieza la función!

"Soy payador desde los 14 años. Es una vocación natural, un mandato del destino, no tengo antecedentes familiares que me hayan legado esa vocación. Yo jamás me vi influenciado por nadie. las cosas siempre me salieron del alma. Cuando empecé a payar no había escuchado a nadie antes. Hacía unas seguidillas pero no me ajustaba a los moldes estróficos como ser la décima, cuarteta, sextilla, que son de origen español. Recién después empecé a escuchar detenidamente para saber bien cómo se hacía."

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"Con el circo pasó lo mismo, nadie me dijo que armara un circo. Quizás el origen surja porque aquí, donde tengo la peluquería, nací y me crié, y aquí mismo antiguamente paraban los circos que venían al pueblo y posiblemente quedó algo que me infectó el alma..."

"En un principio hacía actuaciones de payador y algunos trucos de magia que había aprendido. Las funciones eran en los salones de los clubes de pueblo. Después se me ocurrió empezar a agregar otros números y armar un circo de salón. Tenía un coreto de pared a pared, o hasta donde llegase, allí armaba la pista con los plafones y hacíamos cuatro o cinco números: el payador, las entradas cómicas, los repriss del payaso "Abrojito".

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"Después volteábamos el telón y quedaba el escenario para la segunda parte, o sea el número teatral. Hacíamos "Un pucho en el suelo", "Honrarás a tu madre". "Las de enfrente", "Flor de durazno", según lo que podíamos, porque no siempre contábamos con un elenco para hacer una obra como "Juan Moreyra" que llevaba 14 personajes."

"Como todo marchaba bien me fui entusiasmando y se me ocurrió la feliz idea de armar mi propio circo. Primero empecé por la carpa. Juntaba bolsas blancas de harina que venían sin inscripciones. Las lavaba, las descocía e iba uniendo las partes para hacer el ruedo. Como no tenía plata las cosía con el mismo hilo que venía en las bolsas. Cómo habré estado de pobre (bueno, que me voy a asustar ahora) que agarraba las llaves que venían para abrir los picadillos. las enderezaba y con una lima les hacía la punta. Quedaban unas agujas extraordinarias, mucho mejor que las "made in England" que se quebraban."

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"Después me iba a Rafaela, a un negocio que se llamaba "El Candado", a comprar planchas de parafina. Las mezclaba con kerosene y con eso pintaba las lonas. El color se lo daba incorporándole a la mezcla unas bolsitas de pintura marca "Albayalde" o "Pajarito" o "Bul Dog", que en los negocios de pueblo todavía hoy se consiguen. Generalmente usaba el color verde. La mezcla la hacía en unos tambores de 200 litros con 50% de parafina. 50% de kerosene y el Albayalde. Iba metiendo la lona de a tramos, revolvía un poco y después la extendía para que se secara. Así la carpa quedaba impermeable (hasta cierto punto), en realidad la protegía del ataque de unos hongos que la pudrían."

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"Después iba a los montes cercanos a cortar palos para hacer los cujes y las sillas. Sí, las sillas también las fui haciendo a mano...Le sacaba la polea al bombeador de la casa. ponía otra de madera con una lija clavada en su circunferencia y con eso lijaba y pulía las patas de las sillas. Con los cajones de "Cinzano" hacía las tablas de los asientos y las que frenan la apertura de la silla. Llegué a hacer más de 300, unas más grandes y otras más petisas, porque en el circo mío, de la primera a la la primera a la última fila pagaban todos lo mismo, entonces los chicos iban siempre primero y ponía adelante unas sillas más petisas. Así empecé con media carpa. seguí un tiempo hasta que hice la otra mitad. después cambié el ruedo, en fin... hasta que lo terminé de armar, y cuando lo terminé me fundí."

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"Fue algo extraordinario, 20 años de plena vida circense. El circo era de los que se denominaban criollos, porque tenía primera y segunda parte. Los artistas, en su mayoría, eran del pueblo. A todos les fui enseñando el oficio yo. Tenia que aprender malabares para enseñarle a los muchachos, tenía que aprender destreza con el trapecio para enseñarle a los más audaces, y así... Pero claro, no tenía la barriga que tengo ahora... Con la actuación teatral pasaba lo mismo. Para hacer la obra "Juan Moreyra" tuve que construir los 3 sables de los milicos y la daga de Juan Moreyra. No es que no se consiguieran sables, siempre alguno que otro había por ahí. Lo que pasaba era que en los ensayos, si usábamos los sables marca "Gallo" que eran los que portaba la policía, cuando dábamos tres o cuatro encaradas se machucaban todo o se quebraban las hojas porque no aguantaban torsión y flexión, las dos virtudes que deben tener las hojas de los sables buenos: Entonces me puse a fabricarlos con las barras de torsión de los rastrojeros de antes. Me dio un resultado tremendo, nunca más se rompió ni un sable ni una daga."

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Raúl Bagnera junto a sus compañeros de elenco haciendo "Un pucho en el suelo"

"iSi habremos ensayado la obra Juan Moreira! Nos quedábamos noches enteras a los gritos, acá adentro de la peluquería. En las épocas de crisis, cuando empezaba a aflojar la taquilla atacábamos con Juan Moreira y volvíamos a salir a flote.

"Acá, en este mismo lugar empecé a armar todo. Sacaba las lonas por la ventana y cosíamos en la vereda. Los vecinos al principio se quejaban porque cuando pasaban tenían que andar a los saltos para no pisar la lona. Después ya no me decían nada, me daban por un caso perdido."

"Cómo será que un día, mientras amaestraba una yegüita en un campito a una cuadra de acá, cuando le doy la orden de que se acueste, se echó al suelo pero para el otro lado y cayó encima mío. Yo tenía puesta unas botas de goma, y por el rocío que había más la desesperación patiné y no pude llegar a sacar una pierna. Entonces quedé apretado contra el animal y no podía salir. Siempre dudaba de la veracidad de lo que la historia cuenta acerca del general San Martín cuando quedó atrapado por su caballo y lo salvó el sargento Cabral. Allí pude saber que realmente debe ser cierto, porque créame que no podía moverme."

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Guitarreando en una boda de los años 50, junto a Nestor Picco, Luis Cazzaniga y Ángel Amaya. 

"Cómo habrá sido lo acostumbrada que estaba la gente a las cosas que hacía yo, que ya ni me miraba. Tal es así que en ese momento había un pibe jugando por allí cerca y le grité: "¡Nene!" y ni se dio vuelta: otra vez: "¡Nene!" y yo apretado abajo del animal. Con toda la tranquilidad del mundo se acercó y le digo: "Andá a llamar a tu papá para que tire del bozal al caballo y me lo saque de encima". Pero claro, ni el padre le habrá creído. Así que tuve que esperar como 20 minutos para poder salir de abajo del animal...En mi circo trabajaba desde el dueño hasta el último de los moicanos, todos poníamos el lomo para descargar, armar y desarmar la carpa. La elección de los "artistas que se iban incorporando al circo era la siguiente: el que pasaba dos veces por la vereda y demostraba una minima curiosi dad ya estaba contratado."

"Para mover la caravana tenia un camión Studebacker modelo 46. Como la gira era por la zona muchas veces hacia dos viajes. En el primero enganchaba 3 casillas y en el segundo llevaba los caballos. los guardapules, la carpa, las sillas, etc. Pero claro, también tuve que hacer las casillas.

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"Habré comprado como cinco autos viejos, de esos que nunca dieron una vuelta al pueblo. Eran autos fundí dos: los desarmaba y desmantelaba todo. Vendía los hierros y las chapas que no servian a las fundiciones y me quedaba con el chasis y las ruedas. Sobre la estructura empezaba a armar las casillas con cuatro tirantes abulonados al chasis. Después iba a las demoliciones y compraba las viejas alfajías de pinotea que venían machimbradas. Con eso hacia el piso del carromato. Y con chapa barrera, esas que se usaban en el campo para protegerse de las langostas, hacia las paredes: Hacíamos todo. los telones, el escenario. Habíamos echo un escenario rodante con un acoplado que tenía las barandas. rebatibles Calzábamos las ruedas para que no se corra y lo vestíamos con unas bambalinas de chapa, un telón de boca y otro de fondo. Hacíamos trapecio, malabares, rolo, fakir. magia, el espectáculo de los caballos, la chiva equilibrista. Después también tenía un perro, se llamaba "Flecha" que saltaba 2 124 metros, en realidad no saltaba 2 metros. pero nosotros lo anunciábamos así. 

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"El mejor número sin dudas era el de los caballos. Entraban siempre con la marcha "Avenida de las Camellas", daban dos vueltas y paraban después saludaban doblando la rodilla, luego subían las manos a un pedestal y con las patas daban un giro Después se acostaban en el suelo para un lado y para el otro y por ultimo hacían la parte mas humoristica.  Yo le decía: "a ver Coco, una sonrisa para todos los chicos entonces levantaba el labio superior y esbozaba una sonrisa hermosa, después le preguntaba: "¿tu patrón te da de comer?" y con la cabeza hacía que no. entonces le mostraba el látigo y hacía que sí. Los chicos se divertían mucho..."

"Me acuerdo que una vez fui a Rafaela para hacer el número de los caballos en un circo que estaba pasando por allí. Pero ¿qué pasó?, el circo tenía un león y cuando los caballos lo vieron se asustaron terriblemen te. Comencé a hacer la rutina y los caballos temblaban de miedo, cuando les digo: "tierra, tierra" para que se echaran, no querían saber nada. Entonces los agarro fuerte de la rienda y comienzo a hacer fuerza con los codos de forma muy disimulada, pero en el intento me caigo de rodillas al piso... entonces aproveché para hacer el saludito..."

"En una de esas giras que hacíamos por los pueblitos de la zona, una vuelta llegamos a uno llamado Gesler. Fuimos a la comuna, sacamos el permiso y preguntamos por algún terreno. El presidente nos dice: "la verdad que no sé a dónde mandarlos", y yo le digo: "¿y ese que está al lado del arco de la entrada?" y me responde: "Ah, ese es de un estanciero de la zona, un tal Giaccosa, un hombre muy bueno". "y ¿Dónde vive?" le pregunto. "Mire haga dos kilómetros para allá y otros dos para este otro lado y ahí va a encontrar el casco de la estancia. vaya a verlo que no va a tener problemas". Bueno, entonces me subí al camión y me fui con uno de los artistas a pedirle permiso al estanciero. Llegamos al lugar Indicado y encontramos una tranquera y un cartel. Mi acompañante, que tenía desprendimiento de retina y veía menos que yo, me dice: "fijate qué dice en el cartel", me bajo y leo: "prohibido el ingreso a toda persona ajena a este establecimiento", y pienso: "¿cómo carajo hago para comunicarme?, no voy a golpear las manos, si la casa está como a 2 kilómetros".

¡Ma'si!. agarré, saqué la argolla de la tranquera, abrí. pasamos con el camión y nos mandamos hasta el casco de la estancia. Llegamos a un lugar hermoso, todo adornado con estatuas y columnas, y un paredón de ladrillos a la vista que con letras de acero inoxidable en relieve decía: "Estancia las dos orillas". Entonces le digo a mi acompañante: "pucha, no nos habremos mandado muy adentro", y en un intento por retroceder equivoco la marcha y estampo el camión contra el paredón. Me bajo a ver y del paredón con las letras en relieve del nombre de la estancia, no había quedado nada.

"De inmediato empezó a caer gente de todos, lados que nos decían de todo, nosotros callados, esperando que pase el tiempo, no iban a estar todo el día insultándonos. Yo te digo la verdad, si en ese momento hubiese tenido un cohete, me subo y me voy a la luna. iay qué disgusto!"

"De pronto se ve venir a lo lejos un tipo con una cara de loco tremenda que agarraba la gorra, la tiraba al piso y zapateaba: era el dueño. Se acerca y nos dice: "no vieron el cartel junto a la tranquera?!" Yo le quería responder y el tipo no me dejaba hablar y continuaba hostigándome:  ése puede saber qué quieren con ese camión de morondanga? Seguro que a comprar novillos no vienen", me seguía gritando. Hasta que me dejó explicarle: "mire, yo soy el dueño de un pequeño circo de pueblo y venia...". "¿a qué venía?" me volvía a gritar. "venía a pedirle autorización para ocupar el terreno que tiene al lado del arco del pueblo", le dije. "pero mire usted en qué circunstancias me pone el destino como para venir a hacer pedidos".

"Los tipos se miraban entre ellos y no me decían nada. A continuación le digo al señor: "en cuanto al daño ocasionado. me dirijo de inmediato al pueblo y le mando al albañil que usted me indique para arreglar todo esto". Yo en realidad no tenía plata ni para comprar una mandarina. El tipo me miró otro rato y me dice: "No, deje, yo lo arreglo, vayan y ocupen el terreno nomás. Ahora le quiero hacer una pregunta: ¿usted de qué trabaja en el circo?", "de payaso" le digo, "ime parecía!" me respondió...cuenta Raul Bagnera

"Siempre las giras las hacíamos por los pueblos de las provincias de Santa Fe y Córdoba. En los pequeños lugares todo es más fácil. Vas a la comuna y pedís el permiso, conseguís el terreno y la luz: después vas a alguna carpintería a pedir viruta para la pista y listo, ya podés empezar a armar la carpa... El circo es así... cuando se levanta el mastro (el palo mayor de la carpa) ya se puede ir al boliche de la esquina a pedir fiado."

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"Inmediatamente después empezábamos con la propaganda. Salíamos con el camioncito Studebacker, le conectábamos el equipo de música y enganchábamos los parlantes arriba de los guardabarros De los afiches se encargaba Juan Ortega. Y así la gente se enteraba enseguida de que había llegado el fabuloso circo "Capitol" al pueblo."

"¡Si nos han pasado cosas con el circo! Una vuelta se cortó la luz: entonces a viva voz comencé a anunciar "Damas y caballeros, sepan ustedes disculpar los Inconvenientes, pero les queremos decir que en estos momentos nuestro técnico calificado ya se encuentra tratando de solucionar los desperfectos y a la brevedad todo será resuelto satisfactoriamente".

"Y mientras continuaba con mi zanata se ve pasar por detrás del telón a nuestro "técnico, medio encorvado. haciéndole pantalla a una vela. tratando de buscar alguna linterna o algún farol. ¡Qué papelón, por Dios! Una noche estábamos de gira por Grutly, un pueblo cercano a Humboldt. y se vino un tormenta tremenda. Como ya en dos oportunidades anteriores el viento nos había tumbado la carpa, para que no se raje la lona decidimos de inmediato desarmar todo y dejar tendida la carpa en el suelo. Al otro día, me levanto temprano, como nunca. y escucho al maestro de ceremonia que decía "esto es Inconcebible", y otra vez "es inconcebible, venga a ver don Hugo lo que ha pasado. Resulta que la perra de un vecino, una cachorra policía, estaba dele morder y tirar de la lona. Me quería morir. le había dejado un agujero tremendo a la carpa: para colmo yo estaba más seco que lengua de loro y no tenia ni hilo. ni lona para emparcharla."

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"No me quedo mas remedio que desarmar el traje de fantasma que usábamos para la obra de teatro Tapé el agujero, herví unas hojas de ligustro y lo pinte de verde la verdad es que quedó más o menos pero bueno así la íbamos zafando qué me vienen a hablar de crisis, como si uno no supiera. En la década del 80 se terminó la vida del circo. Guardé todo en un galpón y como a los 6 años vinieron unos hermanos de apellido Diaz y le vendí todo, hasta los chapones de propaganda, todo Entonces volví a hacer lo que hacia en un principio la payada y lo magia. iSi habré
echo payadas! Tantas que ni siquiera me quedo voz para pedir lado. El espectáculo de ahora consiste de un comienzo de 20 o 30 minutos con to guitarra primero canto anas milongas, estilos y luego empiezo a payar. Para ello pido al público que elija un tema para desarrollar que puede ser: Manuel Belgrano, la muerte de Lavalle, la historia del circo. Una vez me pidieron que desarrolle el tema "el circo y yo dije que prefería improvisar sobre la historia universal del circo, porque si tenia que hablar del mío, la payada iba a ser muy pobre."

"En la década del 80 se terminó la vida del circo. guardé todo en un galpón y como a los 6 años vinieron) unos hermanos de apellido Diaz y le vendí todo, hasta los chapones de propaganda, todo entonces volví a hacer lo que hacía en un principio la payada y lo magia. iSi habré hecho payadas! Tantas que ni siquiera me quedo voz para pedir lado. El espectáculo de ahora consiste de un comienzo de 20 o 30 minutos con una guitarra primero canto unas milongas, estilos y luego empiezo a payar. Para ello pido al público que elija un tema para desarrollar que puede ser: Manuel Belgrano, la muerte de Lavalle, la historia del circo. Una vez me pidieron que desarrolle el tema "el circo y yo dije que prefería improvisar sobre la historia universal del circo, porque si tenia que hablar del mío, la payada iba a ser muy pobre. Luego viene la parte con el espectáculo de magia."

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Antes lo hacia al principio, pero como los chicos se enloquecían con los trucos de magia quedaban muy exaltados y no guardaban silencio para la payada. Entre los trucos que hago hay uno en el que digo que tengo unas semillas milagrosas que son traídas de una tumba faraónica y tienen la propiedad de germinar y florecer instantáneamente. Resulta que una tarde antes de la función, voy a buscar un balde de agua a la casa de una vecina y veo un rosal hermoso, entonces le pregunto a la señora: "doña no me daría una de esas flores?" y me responde "si. lleve todas las que quiera! 9 yo le digo "no, una sola" Cuando la estoy cortando me pregunta: ¿Es para la virgen?" y yo como buen ingenuo le digo no es para un truquito de magia que le hago a las chicos. Bueno quedó todo ahí. Llegó la noche y en el trascurso de la función empiezo a hacer el truco: saco una calita. la muestro nada por aquí, nada por allá" y a continúo de las milagrosas de unas semillas que contengo en mi bolsillo Introduzco una semilla en la cajita lo cerramos y decimos simplemente abracadabra. Abro la caja y saco la flor, y cuando iba a empezar el aplauso se para un pibe y grita "esa es la flor que le dió mi mamá!!!"

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Tengo editado algunos pequeños libros: "Mientras pasan las horas". "Juan Lavalle y Quebracho Herrado", "La tribuna del payador". Hace poco cumplí 50 años de payador. Me homenajearon entregándome un diploma y con la presencia de los payadores Gustavo Guichón, Leonardo Mello, Raúl Gómez. En esa oportunidad me hicieron un reportaje y yo dije que me daba más trabajo publicar los versos que escribirlos. Y cuando escucharon la nota en televisión parece ser que se compadecieron. Entonces a los pocos días vino uno para tipear los versos, después otro para el trabajo de imprenta y creo que los de la cooperativa donaron el papel. y bueno creo que ya está próximo a salir "Un payador en la huella".

Nota transcripta de la revista rafaelina EL SATÉLITE, MARZO 2004
Fotos recuperadas y coloreadas digitalmente por INFO Mercury y Museo de PIlar

El domingo 10/10 y el lunes 11/11 podrán visitar desde las 17hs una muestra temática sobre la vida artística del Gaucho Bagnera en el Museo de Pilar, ubicado en el lado suroeste de la manzana de la Parroquia Nuestra Sra del Pilar, calle Lehmann (frente a la Biblioteca) Además, podrán admirar recuerdos de otros 2 grandes pilarenses como Clodomiro Cortoni y Celestino Yori.

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