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title: "EL ÁRBOL DEL HOGAR: LA CONMOVEDORA HISTORIA DE LOS FARÍAS EN PILAR"
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description: "Pilar no sólo fue impulsado por quienes tenían tierras, industrias o recursos. También fue construido por obreros, ladrilleros, empleadas domésticas, changarines, peones rurales y niños trabajadores que crecieron entre el barro, el hambre y el sacrificio cotidiano."
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  - "FAMILIA FARÍAS"
  - "HISTORIAS DE MI PUEBLO"
  - "HISTORIAS DE PILAR"
  - "PILAR"
  - "SESQUICENTENARIO"
  - "SIXTO FARÍAS"
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# EL ÁRBOL DEL HOGAR: LA CONMOVEDORA HISTORIA DE LOS FARÍAS EN PILAR

![Gemini_Generated_Image_s76pd9s76pd9s76p (1)](/download/multimedia.normal.935ca2c85c6cf301.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)En el marco del Sesquicentenario de Pilar, muchas veces la memoria colectiva vuelve sobre los nombres tradicionales ligados a la fundación, el comercio, la producción o las familias históricas de una comunidad donde por lo general se destacan en placas de bronce o libros, a las de mayor poder económico, o también a aquellas que supieron dejar huellas en instituciones a base de esfuerzo y dedicación.

Sin embargo, hay otra parte fundamental de la historia local que durante años permaneció más silenciosa: la de las familias humildes que llegaron buscando sobrevivir y terminaron dejando una marca profunda en la identidad del pueblo.

Porque Pilar no sólo fue impulsado por quienes tenían tierras, industrias o recursos. También fue construido por obreros, ladrilleros, empleadas domésticas, changarines, peones rurales y niños trabajadores que crecieron entre el barro, el hambre y el sacrificio cotidiano.

Una de esas historias, en representación de otras tantas, es la que fuimos a buscar vía online contactándonos con Bernardo Sixto Farías, conocido por todos los suyos como “El Chango Farías”, quien junto a su hijo Camilo Joel reconstruyó para INFO Mercury una memoria familiar cargada de dolor, dignidad y amor por Pilar.

*“Pilar fue esperanza para nosotros y para muchas familias santiagueñas que llegamos con muchos sueños y sobre todo mucho hambre”*, comenzó en su relato.

**DEL MONTE SANTIAGUEÑO A UN ÁRBOL EN LAS ORILLAS DE PILAR**

La historia comienza en Guardia Escolta, una pequeña localidad de Santiago del Estero ubicada a 45 km sentido noroeste de Tostado, donde Bernardo Farías y Lucinda Eva Ríos formaron una numerosa familia en medio de una realidad marcada por la pobreza extrema.

Don Bernardo trabajaba como leñador en los obrajes, además de ser jinete y domador, oficios duros que apenas alcanzaban para alimentar a sus hijos. A fines de los años 60, en un contexto de fuerte crisis económica y migraciones internas desde el norte argentino hacia Santa Fe, la familia decidió emprender viaje en tren hacia esta región. La ilusión era encontrar trabajo y estabilidad. Pero el comienzo estuvo muy lejos de ser fácil.

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**CRONOGRAMA DE NACIMIENTOS DE LOS HERMANOS FARÍAS***11/07/1955 Hilda Aide Farias  
25/06/1956 Elvira Josefina Farias  
12/01/1958 Maria Vicenta Farias  
13/06/1959 Zuli Beatriz Farias  
04/12/1960 Marta Teresita Farias  
19/09/1962 Bernardo Sixto Farias, Primer Varón(En aquellos tiempos se acostumbraba llamar  
al primer varón de la familia igual que al padre)  
25/05/1964 Estela Del Valle Farias  
13/08/1966 nacen mellizos: Silverio Adrian Farias y Silvia Noemi Farias.*

*"Algunos parientes corrieron la voz de que allí había trabajo, proyectando esperanza en que las cosas podían ir mucho mejor. Ya en el año 1967 mis padres toman la decisión de migrar, comprando boletos de tren, con una trayectoria desde Guardia Escolta hacia Pilar, aunque ese no fue el destino principal, ya que teníamos familiares en otro pueblo pegado a Pilar, Nuevo Torino." remarca a quien describiremos de ahora en más como Sixto, para diferenciarlo de su padre.*

*"Pese a la ambición de encontrar un lugar donde poder formar un hogar y trabajo estables, nos vimos en una situación muy desafortunada, de la que me enteré hace no mucho, era muy chico como para recordar y preguntando a mis hermanas para armar este texto di con esta situación antes y durante el viaje. Al comprar alimentos en mal estado, precisamente un queso, nos vimos envueltos en una intoxicación que afecto a todos menos a mi madre y a mi hermana Josefa, donde caímos enfermos y el chofer tuvo incluso que parar el tren para ser evaluados por un médico, hasta llegar al Hospital de Pilar para ser atendidos prudentemente."*

"*Luego de la recuperación, nos trasladamos a Nuevo Torino, Santa Fe, donde a través de un Tío (Sixto Ríos, su Nombre) dueño de una ladrillería nos ampara y le da trabajo a mi padre, pero en un corto lapso surgieron problemas de convivencia y nos volvimos a pilar donde nos asentamos de forma permanente. Las fechas aquí no se las puedo dar ya que desconozco de la información completa, lo único que sé es que ya nos asentamos de forma definitiva entre el año 67 o 68.*"

![uy](/download/multimedia.normal.bea23698ba854295.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)  
  
Y allí comienza uno de los relatos más conmovedores de toda esta historia: La primera vivienda de los Farías en Pilar fue debajo de un árbol.

"*Nuestra primera casa fue un bondadoso árbol el cual nos cobijo a través de lonas que encontramos por ahí, demostrando el nivel de pobreza en el que nos encontrábamos, pero al mismo tiempo sentíamos una luz de esperanza de tener una vida mejor, fue lugar de recuerdos inmemorables que guardo con cariño y a la vez de tristeza, ya que pasamos por hambre, trabajos mal pagos, discriminación racista y clasista, pero nunca*  
*falto la unión familiar y la fuerza de seguir adelante a pesar de todos los golpes ya recibidos.*"  
   
Este árbol estaba ubicado al Este de calle Independencia, entre 12 de Octubre y 25 de Mayo (hoy podría ser la continuación de calle Catamarca aunque hace años está cortada). A través de los años, ya convertido Sixto en músico, fue inspiración para componer una de sus canciones más personales, llamada “El árbol del hogar” donde cuenta un poco lo que fue para esta familia vivir bajo su cobijo. (video a continuación)

El relato de sus canciones, grafica con enorme fuerza la realidad de muchas familias pobres o migrantes de aquella época: personas que llegaban literalmente sin nada, dependiendo de trabajos precarios y de la solidaridad de algunos vecinos. “*Pasamos hambre, discriminación racista y clasista, trabajos mal pagos… pero nunca nos faltó unión familiar y amor por nuestro pueblo" ,* expresó Sixto.

A nivel educativo, El Chango recuerda con especial cariño al Colegio Santa Marta, institución que lo cobijó desde primero hasta séptimo grado luego de haber llegado desde Santiago del Estero sin escolarización previa junto a varios de sus hermanos.

“*Al principio éramos cuatro o cinco hermanos en el mismo grado porque en Santiago casi no habíamos ido a la escuela. Después nos fueron acomodando según la edad y el nivel”,* recordó.

En ese tramo de su vida destacó especialmente el acompañamiento de la hermana Gema y de la madre Esperanza, figuras que —según expresó— ayudaron mucho a las familias humildes de aquellos años y dejaron una huella imborrable en quienes las conocieron.

![Gemini_Generated_Image_47ko5847ko5847ko](/download/multimedia.normal.8e17c5632dfe18d0.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)*Imagen colorizada de la ladrillería de Don Rossé, Bernado Farías es el 2do de izquierda a derecha junto a otros empleados y el patrón.*

**EL TRABAJO Y LA VIDA EN EL HUMILDE BARRIO**

Con insistencia, Don Bernardo consiguió empleo en una ladrillería de Jacinto Rossé ubicada pasando las vías, camino al Tiro Federal (hoy convertida en cava). Ese trabajo permitió que lentamente la familia pudiera levantar un pequeño ranchito hecho con ladrillos de tercera, barro, chapas y materiales reciclados o donados por vecinos.

*"Fue el comienzo de nuestro progreso, porque a través de la ladrillería conseguimos no solo sustento, sino material para fabricar nuestra casita (ranchito, como le llamamos con cariño) levantado con ladrillos de tercera y barro, con techos de tejas y chapa, todos materiales reciclados o donados por vecinos de la localidad."*

![Gemini_Generated_Image_paqeqopaqeqopaqe (1)](/download/multimedia.normal.97db259dfe463a4d.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)  
  
*"También ayudaba mucho el ingreso de dinero por trabajos domésticos de mis hermanas mayores, que traían un sustento extra al hogar. Yo comencé a trabajar a los 7 años, en la panadería de Don Baldo, como ayudante. En el turno mañana iba a trabajar de ayudante y por la tarde iba al colegio Colegio, por suerte pude terminar el nivel primario, pero lamentablemente, por convicción de mi padre, no se me permitió seguir estudiando, ya que el predicaba que los hombres debían trabajar y las mujeres estudiar. No le guardo ningún rencor a mi querido Padre, quien me enseñó el hábito de trabajar, que me abrió muchas puertas ya de adulto."*

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![Gemini_Generated_Image_2qda6j2qda6j2qda](/download/multimedia.normal.9bfa36ea88c83bb8.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)  
*Multitudinarias eran las cenas de fin de año organizadas por la Ladrillería de Rossé, en ellas participaban todas las familias de los empleados y del barrio llamado hoy Evita*

“Nuestro ranchito estaba ubicado en las orillas del pueblo, a una cuadra de calle Independencia. Era un barrio muy humilde, pero también muy unido. Allí convivíamos con las familias Basma, los Leiva, los Vargas, los López, los Galván y también con parte de nuestra familia materna, como mi tío Pablo Ríos y mi tío Antonio Gallardo. A don Pachica y al ‘viejo Burca’ los recuerdo especialmente porque fueron personajes muy conocidos de aquella época”, rememora Sixto.

Tanto los Farías como los Ríos, Gallardo y Galván habían llegado desde Santiago del Estero, encontrando en Pilar una posibilidad de empezar de nuevo y construir un futuro mejor.

![Gemini_Generated_Image_vob34qvob34qvob3](/download/multimedia.normal.9754d72306d1da50.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Y continúa con los recuerdos del mapa de lo que hoy es el denominado Barrio Evita: *"Frente a la casa de los Galván vivían los Vargas y enfrente de los Farías estaba la familia Rey, encabezada por Doña Eugenia. Entre todos formaban una comunidad muy cercana, donde los domingos se transformaban en encuentros compartidos entre mates, juegos y charlas de barrio."*

Entre esas memorias también aparece “la vieja Leiva”, un personaje popular del barrio que, según recuerda Sixto, deambulaba por las calles contando chistes y hablando sola, despertando las risas de los chicos de entonces. “Los chicos jugábamos toda la tarde y los grandes se juntaban a tomar mate o a compartir algo. Con los años cada familia fue mudándose a distintos barrios, pero quedó siempre ese recuerdo de unión”, cuenta.

![Gemini_Generated_Image_axwmkbaxwmkbaxwm](/download/multimedia.normal.8eccf8264c10c26f.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)  
Imagen de Bernardo Farías y Lucinda Eva Ríos (restaurada y colorizada con IA)

**NUEVAS MIGRACIONES, DISTANCIAS Y LA VIDA ADULTA DE “EL CHANGO” Y SUS HERMANAS**

A mediados de los años 70, la relación entre Bernardo y Lucinda comenzó a deteriorarse hasta llegar a la separación entre 1976 y 1977, un hecho que Sixto recuerda como uno de los momentos más difíciles para toda la familia: “La separación de mis padres fue un golpe muy duro, un punto de quiebre”, expresó.

Para entonces, varias de las hermanas mayores ya habían partido hacia la ciudad de Santa Fe para trabajar “cama adentro”, como se decía popularmente a las empleadas domésticas que vivían en las casas de familia donde trabajaban.

Mientras algunos hijos quedaron bajo la tutela del padre en la vivienda de calle Independencia, otros comenzaron a tomar distintos rumbos. La formación de una nueva pareja por parte de Lucinda también generó tensiones y sentimientos encontrados entre los hermanos: “Algunos estaban de acuerdo y otros no. Yo estaba en una posición neutral”, recordó Sixto.

![Gemini_Generated_Image_qcoxf5qcoxf5qcox](/download/multimedia.normal.ac41c53f5c382e74.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)  
  
**A LOS 16 AÑOS, SÓLO Y EN BUSCA DE TRABAJO**

En 1978, con apenas 16 años, Bernardo Sixto Farías tomó una decisión que marcaría el resto de su vida: sacar sus documentos e irse de Pilar.

Primero se trasladó junto a su madre a la zona sur de la ciudad de Santa Fe. Poco tiempo después, Lucinda emigró hacia Río Negro, mientras que Sixto decidió comenzar su propio camino en soledad. “Tomé otro rumbo para seguir mi vida solo”, nos cuenta.

Su destino fue Melincué, donde consiguió trabajo y conoció a quien más tarde sería la madre de sus dos hijos mayores.

La búsqueda constante de estabilidad económica terminaría convirtiéndose en una marca recurrente para gran parte de la familia Farías, cuyos integrantes continuaron migrando hacia distintos puntos del país, tal como años antes habían hecho sus padres desde Santiago del Estero hacia Pilar.

En 1985, nuevamente por razones económicas, Sixto se trasladó a San Antonio Oeste, en Río Negro, donde volvió a reencontrarse con parte de sus hermanas: “Así fuimos migrando los hermanos desde Pilar hacia distintos lugares del país”, relató.

![Gemini_Generated_Image_18tnih18tnih18tn](/download/multimedia.normal.8bee1eeb90c40c8e.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

**UNA FAMILIA DISPERSA POR TODA ARGENTINA**

Con el paso de los años, los Farías quedaron repartidos en distintas provincias argentinas, aunque manteniendo intacto el vínculo familiar y el recuerdo permanente de Pilar.

Algunos regresaron a la localidad. "*Mi hermana Estela volvió y hoy vive en la casa que perteneció a nuestro padre. Silvia también regresó y formó su vida en Pilar, actualmente viuda de Nanzer. Elvira (más conocida como Josefa), en cambio, nunca se fue del pueblo*."

La hermana mayor, Hilda Aide, vive en Entre Ríos; Marta reside en Santa Fe capital; Zuli y Mari permanecen en San Antonio Oeste, Río Negro; mientras que Adrián vive en la costanera de Las Grutas.

Y Sixto, fiel a su propia definición de “nómada”, continuó recorriendo distintas provincias a lo largo de su vida: *“Santiago del Estero fue mi lugar de nacimiento, Pilar donde viví mi infancia y adolescencia, en Río Negro formé mi primera familia y en Santa Cruz la segunda”*, resumió.

Actualmente, separado nuevamente, vive junto a uno de sus hijos y proyecta regresar a Las Grutas para reencontrarse con su hermano Adrián: “*Espero con mucha esperanza que todo mejore para nosotros”*, expresó.

Canción en honor a su padre, de parte de Sixto y su hijo Camilo.**DISCRIMINACIÓN, ESFUERZO Y SENTIDO DE PERTENENCIA**

El testimonio de Sixto también expone una realidad pocas veces abordada en la historia local: la discriminación que sufrieron muchas familias santiagueñas y norteñas en comunidades con fuerte raíz europea: “Siempre hubo discriminación racista y clasista”, afirmó sin rodeos.

Sin embargo, también remarca la solidaridad de muchas personas que les tendieron una mano en momentos difíciles.

Recuerda especialmente a “la Nona Dupont”, quien lo cobijó cuando ayudaba a su madre y hermanas en un hotel frente a la plaza; a las monjas del Colegio Santa Marta, especialmente la hermana Gema y la madre Esperanza; a la fundición GATTI, donde trabajó escondiéndose de los inspectores laborales siendo todavía menor de edad; y a vecinos que fueron parte de su crecimiento. Todo ese entramado humano fue construyendo pertenencia.

Porque aunque muchos integrantes de la familia terminaron migrando nuevamente hacia distintos puntos del país —Santa Fe, Río Negro, Entre Ríos, Santa Cruz y otras provincias— Pilar quedó grabado para siempre como el lugar de la infancia, de la lucha y de los primeros sueños.

Antes de finalizar su relato, Sixto agradeció especialmente a INFO Mercury por darle espacio a esta historia y destacó el orgullo que siente por su familia y por sus raíces en Pilar. También dedicó unas palabras a su hijo Camilo Joel, quien colaboró en la recopilación y redacción del material.

*“De mis tres hijos es el primero universitario. Está estudiando Psicología y eso para mí es un orgullo enorme”*, contó emocionado.

Finalmente, dejó un deseo cargado de sentimiento de cara a los 150 años de Pilar:

*“Me gustaría que Dios o el universo me den la posibilidad de estar en el Sesquicentenario, subir a un escenario y cantar la canción que le hice hace muchísimos años al pueblo. Y si no llego a estar, voy a estar desde el corazón”.*

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