TIENE 93 AÑOS, NACIÓ EN LAS COLONIAS, PATENTÓ LAS TUTUCAS Y FUNDÓ PEKOS

Se trata de Alcides Ernesto Klenzi, quien anoche pasó a cenar por el Bar la Vigilancia. Te contamos la curiosa historia de este gran emprendedor.

15/02/2024 Editorial Editorial

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Todos los miércoles, la peña oficial de la región es sin dudas la que ofrecen Gastón y Beti de La Vigilancia. En ese cálido lugar, además de comer bien y barato, los comensales pueden llegar a cruzarse con cualquier personaje que se siente en el lugar o que circule por la Autovía 19, la cual pasa a centímetros de las mesas ubicadas en verano al aire libre.

Uno de esos viajeros de paso, resultó ser Alcides Ernesto Klenzi de 93 años, quien fue el creador en Argentina de esta golosina realizada a base de maíz inflado. Registró la marca a su nombre en 1960, luego fundó la fábrica en Córdoba y hace 5 años la vendió a otra empresa de la misma provincia. 

Alcides nació en San Carlos Sud (Santa Fe), se crió en el campo ordeñando vacas y arando con caballos y luego del servicio militar se radicó en La Falda donde llegó solo con su moto para ubicar productos Lheritier en la región. Se instaló en la hostería El Paraíso y comenzó a trabajar en una fábrica de juguetes.

Pero ese negocio no anduvo, y para llegar a fin de mes empezó a dar clases de música.

Entre sus alumnos figuraba un tal Alfonso Black, que tenía un depósito de golosinas y así, poco a poco, se convirtió en uno de los mayores distribuidores de golosinas de la provincia.

Tiempo después, un amigo de La Falda –José Fernández– que tenía quiosco le comentó que había recibido unas bolsitas con algo novedoso que le llevaron dos inmigrantes bolivianos de apellido Betancur.

Al quiosquero le pareció que podían venderse mucho, pero Alcides no estaba tan convencido. Por curiosidad, fue a conocer a la familia boliviana. Padre e hijo le mostraron lo que hacían: calentaban maíz común en una vasija de hierro y le agregaban el almíbar. Rápidamente a Alcides se le prendió la lamparita y puso manos a la obra para comercializarlas. Se hicieron socios los 4 y la patentaron.

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Era simple y de bajo costo, por lo que decidieron hacer una producción para probar con los alumnos de la escuela Mateo Molina de La Falda, la cual fue un éxito, a todos los chicos les encantaron.

A partir de ahí comenzó a explotar el producto con los clientes mayoristas de golosinas que tenía en la provincia.

Dijo en este reportaje al que accedimos desde INFO Mercury, que la particularidad de dicha creación era que era un alimento muy sano, ya que solamente se compone de maíz y azúcar. Tuvieron que mudarse a Córdoba Capital donde agrandaron la fábrica. Completaban los vagones de ferrocarril con bolsas de tutucas que viajaban hacia distintas ciudades del país, la tutuca era todo un éxito.

El término “Tutuca” es un nombre que proviene de los aborígenes norteños cuando tiraban maíz al rescoldo. Aunque la marca pasó a ser el nombre del producto, casi sin pensarlo.

Hace cinco años, Alcides vendió la marca para mejorar su calidad de vida y si bien goza de buena salud, realizó durante dos años un “taller de calidad de vida”. Entre los aprendizajes mencionó que hay que sonreír al despertar para que el día sea distinto y sentenció que “son felices las personas que logran regular sus situaciones negativas y exaltan las emociones positivas”.

Además todos los días hace ejercicio, baila tango y jugó tenis durante 15 años.

Alcides reside en Carlos Paz, aunque regularmente viaja a San Carlos Sud para saludar a familiares. En Córdoba cosechó también  grandes amistades y generó otros negocios, como por ejemplo ser uno de los fundadores del Parque Pekos, que luego vendieron a quien es hoy el actual propietario. Ahh para agregar, también ideó marcas como galletitas DIVERSIÓN y confites Rocklets!!!! todo un visionario!!!



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