La historia de Edgar Andrew, el único argentino fallecido en la tragedia del Titanic

NACIONALES 14 de abril de 2022
El 14 de abril de 1912 el célebre buque chocó un gigantesco iceberg y comenzó a hundirse en el fondo del Atlántico. Murieron más de 1.500 personas entre los 2.223 pasajeros y tripulantes, entre ellos Edgar. Conocé su apasionante historia y cómo el destino le jugó una mala pasada al embarcarse.

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Nombrar a Edgar Andrew en el Valle de Calamuchita de Córdoba es referirse a una personalidad que fue reconocida post mortem debido a que fue el único argentino fallecido en el hundimiento del Titanic, en aguas del Océano Atlántico en la noche del 14 al 15 de abril de 1912 en su viaje inaugural.

Es que Andrew vivió en una estancia cerca de Río Cuarto, pero su familia se radicó en Villa General Belgrano, donde una sobrina-nieta relata las vivencias que le contaron sus antepasados, con gran emoción, recordando cada paso de su tío-abuelo en los días previos al naufragio del por entonces barco más grande del mundo.

Violet Jessop es la otra argentina que estuvo a bordo del Titanic, aunque la suerte para la bahiense fue distinta. Era una de las 23 camareras y una de las 712 personas supervivientes que se salvaron embarcando en uno de los botes salvavidas.

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Ethel Andrew, Edgar Andrew y Josefina Cowan, su mamá. (https://edgarandrewtitanic.wixsite.com/museovirtual)

Los Andrew vivían en Estancia El Durazno, propiedad de el exgobernador de Córdoba Ambrossio Olmos y a unos 25 kilómetros de Río Cuarto, hasta que Edgar con 16 años viajó a Inglaterra para estudiar, como lo habían hecho oportunamente sus siete hermanos.

Alfredo Andrew, el hermano mayor de Edgar, era maquinista naval de la Armada Argentina y fue enviado a Estados Unidos a pedido del almirante Manuel Domecq como parte de un grupo importante para dar forma a la recepción y posterior navegación a Argentina de los acorazados Moreno y Rivadavia. Durante su estadía, comenzó una relación con Harriet Fisher, viuda y dueña de la compañía Fisher & Norris Anvil Works. Alfredo inivitó a Edgar a viajar a Estados Unidos para participar de su boda con Harriet y, consecuentemente, comenzar a trabajar en la mencionada firma.

Edgar tenía planeado partir en el Oceanic el 17 de abril, pero una huelga de carboneros lo obligó a cambiar ese boleto por otro en el Titanic, que saldría de Southampton el 10 de abril de 1912.  Este cambio de planes no fue del agrado de Edgar, ya que él esperaba con ansias la visita de su amiga porteña Josey Cowan, de familia irlandesa, quien arribaría a Bournemouth después de la partida del Titanic. Dos días antes de zarpar, Edgar escribió: 

“Figuresé Josey que me embarco en el vapor más grande del mundo, pero no me encuentro nada orgulloso, pues en estos momentos desearía que el Titanic estuviera sumergido en el fondo del océano”. 

625735899fced_900 Recién en junio Caras y Caretas publicó la noticia de la muerte de Edgar.

La tragedia: el deseo de Andrew se hace realidad
El barco "insumergible" fue construido en dos años, navegó durante cuatro días y medio, y, tras chocar con un iceberg, se hundió en dos horas y 40 minutos llevándose consigo más de 1.500 vidas.

A las 11:40 p.m. del 14 de abril de 1912, el Titanic golpeó lateralmente un iceberg en el Atlántico norte, abollando partes del casco de estribor a lo largo de un tramo de 91 metros y exponiendo los seis compartimentos a las aguas del océano. A partir de este momento, el hundimiento fue una certeza. 

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Más de un siglo después, una foto del iceberg con el cual colisionó el Titanic salió a luz. El Capitán William Wood, quien era un aficionado a la fotografía, capturó este enorme iceberg con su cámara durante uno de sus viajes en el barco SS Etonian. Wood además tomó nota de las coordenadas geográficas que eran casi las mismas para cuando el Titanic chocó con un iceberg 40 horas después. El Capitán Wood reveló dicha foto cuando llegó a Nueva York y le envió una copia impresa a su bisabuelo junto con una carta en la que declaró : "Te estoy enviando una imagen del mar, el Etonian corriendo ante un vendaval y el iceberg que hundió el Titanic. 
 
Edgar Andrew entre las víctimas de la tragedia
En la imagen a continuación, se observa el nombre de Edgar Andrew con una tilde (✓) en el listado de Pasajeros de Segunda Clase. A la derecha se ha agregado la palabra "MISSING" (perdidos/no encontrados). El documento tiene fecha 15 de abril y luego, a mano, se ha agregado la fecha 9 de mayo de 1912.
 

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Fuente: https://edgarandrewtitanic.wixsite.com/museovirtual

Se observa el nombre de Edgar Andrew entre otros pasajeros de segunda clase dentro de la categoría "DEATHS" (muertes). Edad: 16, sexo: masculino, causa de muerte: "supposed drawing" (aparente ahogamiento). El error en la edad de Edgar posiblemente se vincule a que el joven acababa de cumplir sus 17 años.

El barco es localizado en el fondo del mar: Creyeron que nada podía hundirlo. Luego pensaron que nadie podía encontrarlo.

En 1985, tras décadas de intensas expediciones, el 1º de septiembre de 1985, los oceanógrafos Robert Ballard y Jean-Louis Michel localizaron los restos del Titanic. Se encontraban a 3.800 metros de profundidad en las frías aguas del Atlántico Norte.

Los restos del Titanic ocupan cinco kilómetros cuadrados, con dos grandes piezas, la proa y la popa, y miles de restos y objetos diseminados en el lecho marino.


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​En el año 2000, en lo que se denominó "el primer descenso del nuevo siglo al Titanic", el explorador David Concannon logró recuperar la valija que Edgar Andrew llevaba a bordo. La gran cantidad de objetos del riocuartense que fueron recuperados, como así también su excelente estado de conservación, hicieron de este hallazgo uno de los más significativos. 

"De repente, logro identificar una valija de cuero. Sabemos a partir de las exploraciones anteriores que las valijas y bolsos de cuero protegen a los objetos que se encuentran en su interior evitando su deterioro. Ninguno de estos objetos podría sobrevivir en este ambiente hostil sin esta protección. Inmediatamente recogemos la valija con el brazo mecánico del submarino. La valija se abre y puedo ver una pila de libros. Milagrosamente, puedo todavía leer texto impreso a través de mi vidrio. Me doy cuenta que estoy mirando las páginas de un libro que ha estado debajo del agua por mas de 88 años, después de que su dueño lo perdiera en una de las tragedias más grandes de la historia. Las investigaciones subsiguientes indicaron que la valija pertenecía a un joven que viajaba en segunda clase, Edgar Samuel Andrew, un estudiante de 17 años de Argentina" (extraído de Titanic: The First Dive of the New Century, por David Concannon).

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Edgar Andrew en Argentina: único homenaje
El Museo del Carruaje fue creado en 1988 en Villa General Belgrano (valle de Calamuchita, Córdoba) a partir de una colección privada de carruajes y automóviles antiguos. En 1995 se constituyó una asociación civil para conferirle un perfil institucional para poder recibir donaciones y ayudas. En 2004 se trasladó a un nuevo predio sobre la Ruta 5, km. 68,5 en Villa Ciudad Parque Los Reartes. 

En un edificio de estilo neo-colonial de casi 1.000 m2, se exhibe el acervo, compuesto por vehículos de tracción a sangre – carruajes de paseo, de lujo y de transporte; carros de carga y militares; carrozas fúnebres y automóviles antiguos. Sus salas contienen gran cantidad de objetos, elementos, láminas y fotografías que testimonian la historia del transporte en nuestro país en los siglos XIX y XX. En el patio interior, un enorme y añejo algarrobo cobija al público que asiste a las “noches de museos”.

La visita al museo es acompañada. Cada vehículo tiene una historia, que es  contada por Pablo y Marianne, creadores y responsables.

Asimismo, se destaca una sala en la que se exhiben testimonios, objetos e imágenes de la historia del único argentino que perdió la vida en el “Titanic”, Edgar Andrew.  Se trata del único espacio físico en todo el país destinado a contar y mostrar lo sucedido con el joven nacido en El Durazno.

¿Cómo una escuela secundaria de Río Cuarto, aprovechó la historia de Andrew para crear un museo virtual en su honor? Aquí te lo explica la profesora a cargo del proyecto en esta nota con la PV PÚBLICA 

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