
UNA HISTORIA DE PIANOS, FUNDICIÓN Y EL FUEGO EMPRENDEDOR QUE CREÓ UN LEGADO INDUSTRIAL EN PILAR
Editorial
En los pasillos de la historia industrial de Pilar, pocos nombres resuenan con tanta fuerza como los de Antonio Tavernier y los hermanos Gatti. Como en toda gran leyenda urbana, el relato de su origen suele estar matizado por el tiempo.
En el marco de los venideros festejos del Sesquicentenario de la formación de nuestro pueblo, desde INFO Mercury continuamos con el proceso de investigación de nuestras raíces. Llegamos así a una entrevista del Diario El Litoral en vísperas del Centenario de Pilar.
Recorriendo nuestras empresas, la misma refleja una charla que nos invita a viajar al pasado, rescatando declaraciones inéditas de Reynato Gatti (en la nota figura como Reynaldo) brindó en septiembre de 1976, donde puso blanco sobre negro respecto a cómo nació este emblema local.


El Mito del Desafío: "¿A mí? Nunca me lo propuso"
El diálogo comienza con un recuerdo inevitable: la figura de Don Antonio Tavernier, impulsor de la legendaria Fábrica de Pianos "La Primera" y uno de los más grandes accionistas de esta industria, fundada a inicios de 1940, no solo fue un hito para la región, sino que actuó como el motor e inspiración para el surgimiento de nuevas empresas, con la de los Gatti.
Motivados por la necesidad crítica que existía en ese entonces de contar con armazones de hierro fundido para los pianos de Tavernier, los tres hermanos —Edgardo, Abelardo y Reynato Gatti— decidieron incursionar en el complejo rubro de la fundición. Fue así como Fundición Gatti nació en Pilar, en mayo de 1947.

Existía parece ser, una creencia popular que vinculaba directamente a Tavernier con la iniciativa de creación de la empresa de hierro gris. Sin embargo, Reynato desmitifica en esta entrevista exclusiva la invitación formal.
Don Antonio solía lanzar el guante al aire frente a vecinos con ganas de emprender una pregunta recurrente: "¿Quién se anima a instalar una fundición?" dando a entender que era necesaria ya que esos armazones se fabricaban en Esperanza o Santa Fe, y traerlos desde aquellas ciudades para inicios de los 40 no era nada cómodo y económico.
Muchos escucharon, pero nadie recogía el desafío. Cuando la historia llegó a oídos de Gatti, su respuesta fue terminante:
"A mí nunca me lo propuso", sentenció Reynato, dejando claro que el fuego emprendedor nació de una decisión propia de los hermanos, aunque el éxito previo de la fábrica de pianos fue el escenario ideal para comenzar.
Curiosidades de los Inicios: De armazones a ollas y cacerolas
La entrevista de 1976 y los registros históricos nos revelan una evolución asombrosa basada en el sacrificio:
Diversificación del hierro: A través de los años, el esfuerzo de los hermanos Gatti permitió que la producción se expandiera mucho más allá de los armazones para pianos. Comenzaron a fabricar bujes para carros, ollas, cacerolas, planchas para bifes y piezas fundamentales para maquinarias agrícolas o industria automotriz mundial.
El primer sueldo: Al inicio, la situación era tan ajustada que para pagarle el sueldo de 100 pesos al único obrero contratado, los fundadores debían recurrir a préstamos.
Formación en Avellaneda: Antes de volcarse de lleno al proyecto, Reinaldo junto a su hermano Edgardo realizaron una experiencia formativa en una industria similar en Avellaneda, Buenos Aires, propiedad de un primo. Sorprendieron a todos por la rapidez con la que absorbieron los conocimientos técnicos.
Inventiva propia: Un punto clave fue la creación de maquinarias diseñadas por la propia inventiva de los Gatti, simplificando tareas que antes eran extremadamente complejas.
Una Empresa de Familia y Progreso
Hacia mediados de los años 70, la empresa ya contaba con 80 empleados y era proveedora de las fábricas de tractores más importantes del país. La transición generacional ya estaba en marcha con su hijo Norberto y su sobrino Raúl, quienes mantenían el "ritmo febril" de una producción con productos propios de rápida colocación en el mercado nacional.
Hoy, 50 años después de esta entrevista que sale a la luz, las nietas de Reynato comandan una empresa que no solo le da trabajo directo o indirecto a más de 100 personas, sino que a base de esfuerzo e innovación ayudó a forjar la identidad trabajadora de todo el pueblo de Pilar.
En medio de las cíclicas crisis de nuestro país, su ejemplo fue la chispa que animó a otros emprendedores a soñar con sus propias industrias.
Así como Don Antonio impulsó a los Gatti, ellos, quizás sin darse cuenta, hicieron lo propio con tantos otros empresarios locales que hoy llevan con orgullo la marca de nuestro pueblo por todo el país y el mundo.
nota: Las imágenes de archivo fueron restauradas con IA de Gemini







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