EL MUSEO DE PILAR ADQUIRIÓ UN INÉDITO PIANO ALCAYDE FABRICADO EN 80 AÑOS ATRÁS

LOCALES 28 de marzo de 2022
Sólo se habían fabricado alrededor de 20 ejemplares de esta primer marca pilarense. La adquisición fue con fondos propios y ahora necesitan ayuda para poder ponerlo a punto. Enterate cómo poder ayudarlos.

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La comisión del museo de Pilar, no para de trabajar por y para la historia del pueblo. Y cómo dejar de hablar de pianos, dentro de la historia del propio "pueblo de los pianos". 

La fábrica, como muchas otras, cerró sus puertas definitivamente a principio de los ´90 y desde la fecha, una serie de remates, ventas, reventas y hasta robos, hicieron que la misma quede casi totalmente desmantelada. Por suerte en esa enorme manzana, funcionan hoy otras industrias y diferentes comercios donde trabajan quizás casi la misma cantidad de empleados que solía tener a cargo La Primera y sus sucesoras.

Pero antes de la Fundación de esa misma razón social que tanto conocemos, se llamó de otra manera, y en honor al primer fabricante y maestro de pianos que arribó al pueblo desde la Ciudad de Santa Fe, Don José María Alcayde.

En los finales de la década del 30, cerraron muchos molinos harineros, entre ellos el de Pilar y varios pueblos como Pilar, perdían fuentes de trabajo. En esos días el párroco Venancio Cruz —un cura simpático y hablador— se unió con el maestro Máximo Manetti -director de la escuela primaria, la cual fundó con solo 16 años— para organizar una comisión de vecinos y crear una fuente de trabajo.

Alcayde, ya había montado un taller muy casero y artesanal en su propia casa, en la capital provincial, y a finales de los 30, participó de una exposición comercial e industrial en la ciudad de San Justo, donde asistieron estos ideólogos pilarenses, donde lo conocieron a él y a su producto estrella, un piano vertical que parecía ser único en robustez y calidad. 

Y así fue como la primer empresa se llamó: Fábrica de Pianos Alcayde-Pilar S.A. Esa empresa diseñó y vendió a todo el país unos 20 y pico pianos, no más de esos. 1 de ellos, de marca ALCAYDE, quedaban en un domicilio pilarense de avenida Belgrano, donde residía Zunilda Galopín, quien en esas épocas, era una de las tantas niñas que recibían para algún que otro cumpleaños un piano de estos, a cambio de horas intensas de aprendizaje para poder amenizar alguna que otra reunión familiar o social.

La comisión del Museo de Pilar pudo contactar a sus descendientes y comprarlo a tiempo antes de que el ejemplar se pierda o quede en manos que no entiendan de su valor simbólico e histórico para nuestra localidad. 

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El piano fue trasladado hoy mismo desde esa casa ya deshabitada hasta el propio museo, donde será restaurado de manera artesanal por Mauricio Bertone (hijo de Cirilo), quien trabajará arduamente en dejarlo como nuevo. Por suerte, según pudimos ver, está completo, solo resta cambiar y ajustar algunas piezas en su interior, reparar el tejido del dorso, y afinarlo. 

Para eso, serán bienvenidos todo tipo de aportes de privados que quieran sumarse a la causa, ya que si a la vez se puede recuperar algo de lo invertido, claro está, que para una institución sin fines de lucro como el Museo del pueblo, sería algo más que aliviador. 

Pueden comunicarse con cualquier miembro del museo o por teléfono a los siguientes números:
Laura: 3404439737
Luis J: 3404458961
Graciela: 3404592511

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Siguiendo con la Historia

En 1940, se inauguró dicha fábrica. En esa época, se traía el acero de Alemania, Estados Unidos, Francia, y la madera especial para las cajas de resonancia (de pino, venía de Brasil), pero el resto de las materias primas se fabricaban en el país.

Junto a Alcayde colaboraban expertos europeos, un español, un italiano y un alemán. Ese mismo año se producen los primeros pianos, de 1,35 metro de altura. Luego fabrican pianos de 1,10 metro que consiguen excepcional aceptación en el mercado porteño.

Por el año 1942 Alcayde se va del emprendimiento y es sustituido por el español Francisco Santandreu, que era uno de sus colaboradores. En la evolución de la fábrica se consiguen diseñar nuevos modelos. 

Fue, precisamente, pionera a nivel sudamericano en la fabricación de los pianos, todo de manera artesanal. En su momento de esplendor (década de 1960), coinciden las fuentes consultadas, se hacían 110 pianos mensuales y el personal trabajando llegaba a 270. No existió en el país una industria como ésta: un lugar en el cual, durante años se haya traspasado esta artesanía de padres a hijos, de manos a manos. Un lugar donde, además del trabajo, se compartía la vida misma. 

Lo que pasó luego, ya fue parte de la historia triste de la fábrica y del país en el que vivimos. Pero por suerte contamos con gente como la del Museo de Pilar, que lucha desde 2013 por no perder los valores y recuerdos de nuestra propia historia, esa que por siempre nos identificará, en este caso, como el que fue alguna vez, el pueblo de los pianos. 

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Así está el piano hoy, antes de su restauración y a la espera de que visitantes de Pilar y la zona lo vayan a conocer personalmente. 

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