


45 AÑOS DE GIMNASIO ALTO RENDIMIENTO: ¿CÓMO CONVERTIR UN SUEÑO EN REFERENTE REGIONAL?
Editorial
A 45 años de su fundación, el Gimnasio y Spa de Alto Rendimiento (GYSAR) celebra su trayectoria como uno de los espacios más emblemáticos de Pilar. La profesora María Guadalupe Henares, alma mater de esta iniciativa, repasó con emoción los inicios y la evolución de un proyecto que, lejos de apagarse con el tiempo, sigue creciendo y reinventándose.
“Todo comenzó en 1980, en la Sociedad Italiana. Empezamos con clases de danzas clásicas, españolas, jazz, yoga y gimnasia moderadora. La idea era acercar distintas disciplinas a la comunidad, y que cada persona encontrara una forma de moverse y expresarse”, recuerda Henares.

El crecimiento fue rápido y sostenido. Poco después, las actividades se trasladaron al Club Atlético Pilar, y en 1986, el sueño del espacio propio se volvió realidad. “Esa esquina tradicional de Pilar se convirtió en nuestro lugar, donde tantas personas se acercaron con distintos objetivos: hacer gimnasia, bailar, compartir. Siempre hubo espacio para todos”, destaca.

La historia del gimnasio se fue tejiendo con clases, caminatas al aire libre, y participaciones en eventos comunitarios como las fiestas patronales. Pero el verdadero salto llegó en 2005, cuando fueron convocados por la Secretaría de Cultura para representar en escena la llegada de Don Guillermo Lehmann y los inmigrantes. “Fue un momento muy importante para nosotros. Ese mismo año incorporamos el servicio de spa, y el gimnasio pasó a llamarse GYSAR. También empezamos a trabajar con profesionales de otras localidades, ampliando aún más la propuesta.”

En esa misma etapa, se abrió la puerta a la competencia: “Los chicos de Pilar comenzaron a entrenar para presentarse en certámenes provinciales y nacionales. Fue un desafío hermoso”, recuerda. En ese contexto, Guadalupe Henares recibió una beca para capacitarse en Nueva York. “Traje ideas nuevas, modalidades distintas, sobre todo en fitness y danza. Fue una experiencia transformadora que volcamos directamente en el gimnasio.”

Con el paso de los años, GYSAR continuó ampliando su oferta: se sumaron disciplinas como Pilates Reformer, acuagym, natación y matronatación con la llegada de la pileta climatizada, y propuestas más innovadoras como el Bungee Fitness, un entrenamiento con arnés que simula el vuelo. También se incorporaron clases de ritmos infantiles, salsa, bachata y entrenamiento funcional.


Hoy, a cuatro décadas y media de aquel primer paso, GYSAR sigue firme. “Tenemos un equipo de profesores e instructores comprometidos, que se capacitan todo el tiempo. Seguimos con las mismas ganas de siempre: brindar un espacio donde cada persona pueda moverse, expresarse y sentirse bien”, señala Guadalupe.

Para cerrar, la profesora agradece a quienes hicieron posible este recorrido: “Gracias a cada alumno que pasó por nuestras clases, a cada profe que aportó su saber y su pasión, y a nuestras familias, que fueron y siguen siendo un gran sostén.”
En 45 años, GYSAR no solo cambió físicamente. Se convirtió en un símbolo de constancia, de pasión y de comunidad en movimiento.
Compartimos algunas fotos de los 4 encuentros organizados hace un par de semana en el marco de los festejos:













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