


DE COMUNAS A MUNICIPIOS: UNA TRANSFORMACIÓN NECESARIA Y EN MARCHA

La provincia de Santa Fe atraviesa uno de los procesos institucionales más trascendentes de su historia reciente. La transformación de todas sus comunas en municipios no es un punto de partida futuro, sino un camino que comenzó a transitarse con la sanción de la nueva Constitución a fines de 2025, y tendrá su implementación efectiva a partir de diciembre de 2027 con la renovación de autoridades y los plazos establecidos por la propia norma.
No se trata de un simple cambio de denominación. Estamos frente a una redefinición profunda del sistema de gobierno local, que reconoce una realidad que hace tiempo superó los límites normativos vigentes: comunas que, en los hechos, ya funcionan como verdaderos municipios. La Constitución reformada viene a saldar una deuda histórica: dotar de plena autonomía municipal a todos los gobiernos locales, fortaleciendo su capacidad política, administrativa, económica y financiera.
El caso de Franck es ilustrativo. Aquí, la comuna no solo presta los servicios tradicionales de alumbrado, barrido, limpieza y recolección de residuos, sino que también sostiene un sistema de atención de la salud pública, un servicio de ambulancias activo las 24 horas, monitoreo permanente en seguridad, administra y ejecuta la construcción de viviendas mediante planes de círculos cerrados y cuenta con una planta de tratamiento y disposición final de residuos sólidos urbanos que incluso incorpora residuos industriales.
A esto se suma una fuerte apuesta al desarrollo humano y productivo. La Escuela Comunal de Arte y Oficios, con cerca de 1.000 alumnos y más de 50 disciplinas, año tras año no solo amplía oportunidades de formación, sino que también genera trabajo a través de capacitadores y docentes, consolidándose como una política pública estratégica.
En paralelo, la histórica vinculación público-privada ha sido uno de los motores del desarrollo local. Desde la gestión comunal se ha sostenido una impronta activa de acompañamiento al sector productivo, no solo en materia tributaria, sino también a través de herramientas concretas de financiamiento, como programas de créditos y microcréditos orientados especialmente a emprendedores locales. Esta política se complementa con una visión sostenida de fortalecimiento del capital humano, mediante instancias de capacitación continua que preparan a la comunidad para los nuevos desafíos que plantean las dinámicas productivas y las demandas de las empresas locales.
En materia de infraestructura, los avances también reflejan una escala de gestión propia de un municipio consolidado: cerca del 90% del ejido urbano cuenta con pavimento, el 100% dispone de servicios de gas natural, cloacas y agua potable, y durante este año se alcanzará la cobertura total de alumbrado público con tecnología LED.
Además, hay un factor clave que complejiza aún más la gestión local: su emplazamiento estratégico. La localidad se encuentra sobre la Ruta Provincial N° 6 y a escasos 5 kilómetros de la Autovía Ruta Nacional N° 19, lo que, sumado al dinamismo de sus industrias, genera un flujo vehicular muy por encima del promedio de localidades de similar escala, especialmente en lo que refiere al tránsito de carga pesada.
Lejos de ser una dificultad no atendida, a pesar de que hay pendientes aún por resolver —como la necesidad de un desvío para el tránsito pesado o una especie de circunvalar local—, esta realidad ha sido abordada con políticas concretas. La comuna ha desarrollado un plan de movilidad urbana sustentable que no solo ordena la circulación, sino que mejora la seguridad vial, incorporando una red de bicisendas que promueve el uso de la bicicleta como alternativa de transporte cotidiana que, además, reduce el uso de la movilidad motorizada.
Todo ello implica niveles de inversión, planificación y gestión que exceden largamente el esquema clásico comunal, y que hoy se sostienen en gran medida con el esfuerzo y la contribución de los vecinos. Este tipo de experiencias no son excepcionales: son la evidencia concreta de que el marco institucional vigente quedó desactualizado frente a la realidad territorial.
Más representación, sin alterar la cercanía
Uno de los ejes centrales de la transformación será el pasaje hacia sistemas de gobierno con mayor representación democrática, a través de la creación de Comisiones o Concejos Municipales, según la escala de cada localidad. Para el caso de Franck, que cuenta con más de 3.000 habitantes y menos de 10.000, el esquema de gobierno será el de un Intendente a cargo de la función ejecutiva y una Comisión Municipal con cinco vocales a cargo de la función legislativa.
Este cambio permitirá ampliar la participación, diversificar las voces en la toma de decisiones y fortalecer los mecanismos de control institucional. Sin embargo, es importante transmitir tranquilidad: este proceso no implica perder la cercanía entre el gobierno local y los vecinos, uno de los rasgos más valiosos de las comunas santafesinas. El desafío será institucionalizar esa cercanía, sosteniendo la agilidad en la respuesta y el conocimiento directo del territorio, pero con reglas más claras, mayor transparencia y mejores herramientas de gestión.
Modernización y nuevos desafíos de gestión
La transformación también exigirá un salto cualitativo en términos de modernización del Estado local. Nuevas estructuras administrativas, mayor profesionalización, incorporación de tecnología y planificación estratégica serán condiciones necesarias para que los futuros municipios puedan responder a demandas cada vez más complejas.
El debate pendiente: los recursos
Hay un tema que atraviesa toda esta discusión y que aún está pendiente de resolución: la distribución de los recursos. La transformación de comunas en municipios no puede ni debe traducirse en una mayor presión sobre los vecinos. No es razonable que el costo de este cambio recaiga en forma directa sobre los contribuyentes locales.
Por el contrario, la garantía de funcionamiento de los nuevos municipios debe estar dada por una nueva ley de coparticipación provincial, que actualice los criterios de distribución y asegure recursos suficientes, equitativos y previsibles. Sin una ley de coparticipación moderna, la autonomía municipal corre el riesgo de quedar a mitad de camino.
Un proceso para fortalecer, no para temer
Lejos de generar incertidumbre, este proceso debe ser entendido como una oportunidad. Una oportunidad para mejorar la calidad institucional, fortalecer la representación democrática y consolidar gobiernos locales más eficientes, cercanos y preparados para los desafíos del presente y del futuro.
El camino iniciado con la reforma constitucional de 2025 exige ahora madurez política, acuerdos legislativos y una mirada estratégica que priorice el desarrollo equilibrado de todo el territorio. A los vecinos de cada comuna, de cada localidad, el mensaje debe ser claro: este cambio no está pensado para exigir más, sino para representar mejor y gestionar con mayor calidad.
En ese sentido, la responsabilidad de la dirigencia es doble: garantizar reglas claras, recursos adecuados y, sobre todo, sostener el compromiso de que este paso trascendental se traduzca en mejores instituciones y en una mejor calidad de vida para todos.
Por Gastón Gardiol*
Secretario de Gobierno de la Comuna de Franck, dirigente de la UCR y emprendedor. Especialista en innovación, gestión y desarrollo local.






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