Con durmientes de plástico, pymes se suben al tren del cuidado ambiental

NACIONALES 16 de julio de 2022 Por BAE NEGOCIOS
Una empresa familiar cordobesa ganó una licitación de Trenes Argentinos y fabricará 100 mil durmientes con material reciclado

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En una nueva muestra de lo que se puede hacer cuando se conjugan las ganas, el esfuerzo, la pasión por avanzar y el respaldo oficial, una pyme argentina fabricará 100.000 durmientes con material plástico recuperado, para las vías férreas de todo el país.

Más valorable aún es el hecho de que se trate de una pyme familiar, que se presentó en una licitación de Trenes Argentinos, en la cual participaron 20 empresas (locales y del exterior), y en la que tras un proceso de un año la empresa Grupo RFG, de la familia Frola, resultó la ganadora de un contrato por 1000 millones de pesos por tres años, que permitirá fabricar 100.000 durmientes, para lo cual se reciclarán y reutilizarán alrededor de 12 millones de kilos de plástico.

Comprados a cooperadoras de reciclaje que los clasifican, los plásticos usados son principalmente polietileno y prolipropileno, pero también y en baja proporción se procesan plásticos raros como los de clasificación N° 7, que son usados por ejemplo en los envoltorios de galletas, de snack o las etiquetas de las botellas PET, que no se pueden usar para reciclar en otras industrias. Un claro ejemplo de Economía Circular made in Argentina.

En la actualidad existen aproximadamente 20.000 Km de vías férreas en Argentina, las cuales están fabricadas con durmientes de madera. "En algunos tramos, los trenes no pueden superar los 10 Km por hora, porque la madera está podrida; los durmientes de plástico van a reemplazar esas piezas donde haga falta", expresa Giuliano Frola, uno de los componentes de la pyme familiar ubicada en Córdoba. En una primera instancia serán 100.000 los que serán recambiados, aunque la necesidad de Trenes Argentinos supera esa cantidad.

Impacto positivo
Al respecto, Julián La Rocca, Gerente de Planeamiento de Trenes Argentinos Cargas, en una nota con el medio "en el subte" señala que "Los durmientes de plástico se vienen usando en otros lugares del mundo, como en Europa por ejemplo, desde hace ya varios años y todavía no hay un número definitivo. Se calcula que podrían tener una vida útil de unos 50 años frente a los 10 o 15 años de un durmiente de quebracho blanco, que son los que abundan hoy en el mercado. A pesar de que son más caros, ofrecen muchas otras ventajas frente a las piezas tradicionales: no se queman, no se pudren y no los atacan los insectos. Hace poco se aprobó la norma IRAM (1610) para durmientes de plástico, algo que va a darle un impulso enorme a su fabricación y a la seguridad operativa".

 
Agrega que "el proyecto de durmientes de plástico en el que estamos trabajando tiene un triple impacto: primero, el plástico no termina enterrándose en un basural o tirándose al mar sino que se reutiliza. Segundo, disminuye la presión sobre los bosques. Si bien creo que se puede hacer un uso sustentable de la madera y que no debería llegarse a una prohibición total de su empleo, también es cierto que la calidad de los durmientes de quebracho en la actualidad no es la mejor, a tal punto que muchas unidades luego no pasan los controles de calidad. Tercero, la recuperación del plástico genera puestos de trabajo, sobre todo en los sectores de la economía popular".

A pesar de su costo superior, las ventajas de reemplazar madera por plástico son muchas, ya que como mencionaba La Rocca, el durmiente de madera dura como máximo 15 años y uno de plástico, unos 50 años. El beneficio ambiental es en realidad lo que más cuenta, ya que en el proyecto se usarán 12.200 toneladas de plástico (equivalentes a 27.600 árboles no talados) que no se enterrarán, y por ende no contribuirán a la polución.

Empleo genuino
El proyecto tiene otra ventaja adicional: la generación de más de 100 puestos de trabajo, de acuerdo con un texto del sitio Infonegocios. La planta, cuando ya esté plenamente puesta a punto, incorporará a 45 personas y, de manera indirecta (a través de cooperativas) a otras 160, aproximadamente. En este caso se trata de organizaciones que recolectan o reciben materiales de industrias o municipios, luego los clasifican y finalmente los compactan para venderlos a otras empresas. "En la actualidad están tirando los plásticos N° 7, por eso, para ellos nuestra propuesta les implica un nuevo ingreso", explica Frola.

En Rusia, Europa, EEUU y Brasil ya hay durmientes sintéticos (algunos a través de plástico virgen y otros a partir del reciclado). RFG es la primera empresa en Argentina y la segunda en Sudamérica en producirlos.

 
Para fabricarlos, los Frola tuvieron que desarrollar su propia maquinaria: un ejemplar de 18 metros de alto y 5 metros de ancho. El material se calienta para lograr homogeneidad entre los distintos tipos de plástico. Tras añadir aditivos y con un sistema de moldeo, elaboran durmientes de vía corrida, de cambio de vía y los llamados "obra de arte" (los que están en los puentes; más cuadrados y más gruesos).

La pyme familiar nació en 2013, cuenta con un equipo interdisciplinario de 25 personas y su planta industrial está en la localidad cordobesa de Monte Cristo.

El primer proyecto data de 2016, a partir del descarte de la industria pañalera, de la que recuperan el poliacrilato y la celulosa para fabricar cordones, mantas y almohadillas absorbentes. Gracias a estos productos, y también con maquinaria de desarrollo propio, RFG ganó una licitación para abastecer a las bases Carlini y Marambio en la Antártida.

En la actualidad brindan un servicio integral a la industria (tienen 180 clientes). Ayudan a identificar qué tipo de residuos generan, por qué, cómo reducirlos y cómo clasificarlos. Luego se buscan alternativas para poder reutilizarlos, mejorando de este modo la gestión ambiental y económica.

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