


LA BOINA DELATÓ AL DELINCUENTE Y LOS PUMAS LO ATRAPARON
Editorial
Todo comenzó cuando un productor agropecuario de la localidad de Progreso (Santa Fe) denunció el robo y faena de uno de sus animales. Al llegar al lugar, los agentes encontraron restos del animal y una boina verde. Lo que parecía un detalle menor se convirtió en la clave del caso, ya que el damnificado reconoció la prenda como propiedad de un conocido de la zona y hasta aportó una foto en la que el sospechoso la usaba.

Con esta evidencia, los uniformados fueron hasta el domicilio del señalado, quien, sorprendido, terminó confesando el delito a viva voz. Según relató, había ingresado a caballo al campo de la víctima, encerrado al animal y lo había carneado para su posterior comercialización.

Siguiendo órdenes del fiscal interviniente, los efectivos procedieron a su inmediata detención, además de secuestrar herramientas utilizadas en el hecho y un equino que quedó bajo custodia judicial.

Una vez más, la pericia de la Guardia Rural "Los Pumas" logró esclarecer un delito en tiempo récord, dejando en claro que, en el mundo del crimen, hasta el más mínimo descuido puede costar caro.










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